En el marco de nuestro plan Formando Personas, el Colegio Chañares continúa generando espacios de encuentro y formación destinados a fortalecer el vínculo entre familia y colegio, reconociendo que el desarrollo integral de nuestros estudiantes es una tarea que construimos juntos.
Como parte de este compromiso, el Colegio Chañares mantiene una colaboración con la Universidad de los Andes a través del Programa PASOS, iniciativa que busca contribuir a la prevención y al desarrollo saludable de niños, niñas y adolescentes, entregando herramientas a las familias y comunidades educativas para acompañar las distintas etapas del desarrollo.
Una instancia para conversar y aprender en familia
¿Estamos preparados como adultos para responder las preguntas que nuestros hijos tienen sobre su cuerpo? ¿Qué les estamos enseñando cuando les decimos que un tema es “muy grande” para ellos? ¿Y qué mensaje reciben cuando reaccionamos con vergüenza, temor o incomodidad frente a su curiosidad?
Estas fueron algunas de las preguntas que estuvieron presentes durante la charla para apoderados de Playgroup a 2° básico, realizada el pasado lunes en el Colegio Chañares, en colaboración con el Programa PASOS de la Universidad de los Andes. La instancia fue dirigida por Claudia Tarud, del Programa PASOS, y María José Montoya, quienes invitaron a las familias a conversar sobre sexualidad, prevención y acompañamiento durante los primeros años de vida, entregando herramientas concretas para abordar estas temáticas de manera respetuosa y acorde a la etapa de desarrollo de cada niño y niña.
La educación sexual comienza mucho antes de lo que pensamos
Cuando hablamos de educación sexual, muchas veces pensamos inmediatamente en la adolescencia y en conversaciones relacionadas con las relaciones de pareja, los cambios físicos o la reproducción. Sin embargo, la formación en esta área comienza mucho antes.
En la primera infancia, educar en sexualidad también significa conocer y valorar el propio cuerpo, aprender a nombrarlo, reconocer los espacios de intimidad, expresar emociones, establecer límites y comprender que nuestro cuerpo merece respeto.
Son aprendizajes que se construyen en situaciones cotidianas: cuando enseñamos a un niño que nadie debe tocar su cuerpo sin su consentimiento; cuando respetamos que no quiera dar un beso o un abrazo; cuando respondemos con naturalidad a una pregunta sobre su cuerpo; o cuando le hacemos saber que puede contarnos aquello que le preocupa.
Por eso, más que preguntarnos si nuestros hijos son “muy pequeños” para hablar de estos temas, quizás vale la pena preguntarnos:
¿Cómo queremos que se sientan cuando necesiten hablar con nosotros sobre su cuerpo, sus límites o algo que les incomoda?

Las preguntas también son oportunidades para educar
Durante la jornada surgieron inquietudes muy propias de la vida familiar y de esta etapa del desarrollo.
- ¿Qué palabras debemos utilizar para hablar sobre el cuerpo?
- ¿Cómo responder cuando preguntan cómo nacen los bebés?
- ¿Qué hacemos cuando realizan una pregunta que nos parece demasiado avanzada?
- ¿Cómo evitamos transmitir vergüenza o miedo?
- ¿Qué conductas de exploración corporal son esperables y cuáles requieren nuestra atención?
- No siempre tenemos todas las respuestas, y eso también es parte de la crianza.
Frente a una pregunta inesperada, podemos sentirnos incómodos, sorprendidos o incluso no saber qué decir. Pero una de las invitaciones que deja este tipo de instancias es a no cerrar la conversación por nuestra propia incomodidad.
Escuchar primero, preguntar qué saben, responder de manera sencilla y adecuada a su edad y transmitir tranquilidad puede ser mucho más importante que entregar una respuesta perfecta.
Porque cuando un niño pregunta, no solo está buscando información. También está aprendiendo si puede confiar en nosotros para hablar de aquello que le genera curiosidad, dudas o preocupación.
Educar sin miedo, enseñar con confianza
Otro de los desafíos que se abordaron durante la charla fue cómo acompañar la exploración corporal propia de los primeros años sin reaccionar desde la vergüenza o el miedo.
Comprender el desarrollo infantil permite a los adultos distinguir entre conductas esperables y aquellas que podrían requerir mayor atención. Esta mirada ayuda a responder de manera educativa y respetuosa, evitando tanto normalizar situaciones que necesitan ser abordadas como generar preocupación innecesaria frente a comportamientos propios de la edad.
La prevención, entonces, no consiste en asustar a los niños.
Prevenir también es enseñarles que su cuerpo es valioso, que existen límites, que pueden decir “no”, que deben respetar los límites de los demás y, sobre todo, que siempre habrá adultos de confianza a quienes pueden acudir.
Una tarea que no hacemos solos
Acompañar a nuestros hijos en su desarrollo requiere tiempo, escucha y también aprendizaje por parte de nosotros como adultos.
Por eso, generar espacios de conversación entre familias, especialistas y colegio resulta tan importante. No se trata de tener todas las respuestas, sino de contar con
herramientas para enfrentar juntos las distintas etapas que viven nuestros niños y niñas.
Desde el plan #CreSerComoFamilia, el Colegio Chañares busca precisamente abrir estos espacios de encuentro y formación, fortaleciendo la alianza entre familia y colegio y acompañando a nuestros apoderados en los desafíos propios de la crianza.
Porque formar personas también significa preparar a nuestros niños para reconocer su valor, cuidar de sí mismos y construir relaciones basadas en el respeto.
Sigamos conversando
A las familias que participaron de esta jornada, les agradecemos su disposición para abrirse al diálogo, plantear sus preguntas y reflexionar sobre un tema tan importante para el desarrollo de nuestros niños y niñas.
Y a quienes aún no han podido participar de estas instancias, los invitamos a hacerlo cuando tengan la oportunidad. A veces, una charla puede entregarnos una herramienta que necesitábamos para una conversación que tendremos esa misma noche en casa.
Participar, preguntar, escuchar y aprender también es una forma de educar.
Los invitamos a mantenerse atentos a las próximas actividades y espacios de formación para apoderados que estaremos desarrollando como comunidad educativa.
Porque cuando familia y colegio aprendemos juntos, también acompañamos mejor a nuestros niños y niñas.


