Hay vínculos que se construyen con pequeños gestos y que, con el paso del tiempo, se convierten en recuerdos que acompañan para siempre. Así se vivió la emotiva despedida que los ahijados de Kínder prepararon para sus padrinos de Cuarto Medio, Generación 2026, en un encuentro marcado por el cariño, la gratitud y la alegría de compartir como comunidad.
En un desayuno preparado especialmente para esta ocasión, los estudiantes de ambos niveles disfrutaron de un último momento juntos. Entre sonrisas, conversaciones y abrazos, intercambiaron regalos como una muestra de afecto y agradecimiento por el vínculo que los acompañó durante su vida escolar.
Un encuentro que deja huellas
Para nuestros pequeños de Kínder, esta actividad fue una oportunidad para expresar cuánto significan sus padrinos y demostrarles el cariño que han construido juntos. Para los estudiantes de Cuarto Medio, en tanto, fue un momento especial para detenerse, compartir con sus ahijados y atesorar una última experiencia antes de cerrar esta importante etapa.
Más allá de los regalos, este encuentro nos recuerda que los lazos entre generaciones se fortalecen a través de la presencia, la compañía y los gestos sencillos que hacen sentir al otro querido y acompañado.

Una comunidad que crece unida
En el Colegio Chañares, creemos que educar también es formar vínculos que trascienden las salas de clases. La relación entre ahijados y padrinos nos invita a vivir valores como la generosidad, la amistad y el compromiso, comprendiendo que cada uno puede dejar una huella significativa en el camino de los demás.
Hoy, nuestros estudiantes de Cuarto Medio se preparan para comenzar un nuevo capítulo, llevando consigo recuerdos, aprendizajes y el cariño de quienes vienen detrás. A ellos les deseamos un camino lleno de oportunidades y nuevos desafíos, con la certeza de que siempre serán parte de nuestra Familia Chañares.
Porque las generaciones pasan, pero los vínculos construidos con cariño permanecen en el corazón.



